La suerte
La suerte está echada… y normalmente cae del lado equivocado (Minicrónica mayamera) Está claro que mi grupo de amigos contemporáneos, todos septuagenarios, en general sufre, y me incluyo, de los típicos achaques de nuestra edad, diabetes, hipertensión, columna, gordura, apnea del sueño y etc. No incluyo la “cognición” porque, modestia aparte, en ese aspecto estamos relativamente bien. En mi última minicrónica expresé mi preocupación por el posible “delirio” de algunos, después de una discusión acalorada sobre maldiciones, milagros y el mal de ojo. ¡Porque algunos de ellos creen fervientemente en eso! Después de una argumentación que me llevó hasta el “Génesis” de la Biblia, concluí que no había evidencias de ninguna “demencia”. Son sus creencias heredadas de tradiciones milenarias. Y hay que respetarlas. Nada más. Desde entonces no han ocurrido grandes novedades, aunque las reuniones de los miércoles en el botiquín de siempre, a veces se conviert...