Estrella en Caracas, segunda parte
Estrella en Caracas y “Purim” en el Caribe …
Segunda parte
La presencia de los judíos en Venezuela había sido históricamente frágil, intermitente y, muchas veces, clandestina. Nada hacía prever que en la víspera de la Segunda Guerra Mundial, un país aún en construcción y en transición política, terminaría abriéndoles sus puertas cuando el resto del mundo se las cerraba …
Un escándalo en Maracay
Elías Chocrón, un judío marroquí originario de Melilla, tenía 19 años cuando llegó a Venezuela el 31 de diciembre de 1919 para trabajar en la tienda de su tío Rubén en Maracay, capital de facto del régimen de Juan Vicente Gómez y centro del poder militar y económico del país.
En aquella época, para cumplir el mandato religioso de preservar la fe, muchos matrimonios eran “arreglados” por las familias, sobre todo en busca de esposos con futuro económico. Así fue como la familia Serfaty, oriunda de Tetuán y establecida en Maracay, concertó el matrimonio de sus tres hijas, Estrella, Rosa y Perla.
Estrella Serfaty Levy se casó con Elías Chocrón bajo esa “modalidad”, siguiendo las costumbres de aquella pequeña comunidad sefardí, hacia 1927. Ella tenía 14 años y él, 27. Para el año 1932 ya había parido tres hijos: Mercedes, Samuel y Mauricio. Samuel, a los seis meses de nacido, contrajo una meningitis y estuvo al borde de la muerte. Al recuperarse, siguiendo una creencia cabalística judía, le cambiaron el nombre a Isaac, por el del rabino de Melilla, Isaac Bengualid, a quien la familia le tenía gran devoción. Samuel “revivivió” a principios de 1931 como Isaac Chocrón…
El martes de carnaval de 1935, Estrella y dos amigas, disfrazadas de manolas españolas, salieron caminando hacia la plaza Bolívar de Maracay para ver el desfile de carrozas. Antes de llegar, Estrella fue levantada inadvertidamente por unos brazos morenos y colocada con cuidado en la grupa de un inmenso caballo negro. Pensó que era algún joven enviado por su esposo y se agarró de la camisa del jinete. En cinco minutos entraban al patio trasero de una casona. Allí parado, con su uniforme de faena, estaba un hombre de unos 38 años, altivo, robusto, de cabello escaso, y jovial que le tendió la mano y la ayudó a desmontar. Lo había visto pasearse frente a la tienda de su marido para “devorarla” con los ojos. Era un sueño pendiente desde que lo vio por primera vez, a los 14 años, en un desfile militar.
Ahí descubrió su pasión por el coronel Isaías Medina Angarita.
Y la pasión siempre le gana a la razón…
“Huía o la raptaban a su gusto”
En Maracay comenzaban los rumores. Estrella reconocía que su esposo era un buen hombre, pero su espacio vital estaba reducido estrictamente a su casa y al cuidado de sus tres hijos. Tras la muerte de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935, y en busca de su propia “salvación”, decidió separarse y marcharse a Caracas con Medina Angarita, quien en marzo de 1936 sería nombrado ministro de Guerra y Marina del recién iniciado gobierno del general Eleazar López Contreras.
El escándalo fue mayúsculo. La sociedad conservadora y la severidad de las leyes de entonces impedían que ningún juez le otorgara la patria potestad de sus hijos a una madre en esa situación. Los niños tenían seis, cuatro y dos años, y se quedaron atrás bajo el cuidado de su padre, Elías Chocrón.
El divorcio fue terrible. Más nunca volvieron a hablarse. Pero el escándalo tuvo eco cuando, meses más tarde, Rosa, una hermana menor de Estrella, también se separó y dejó a sus dos hijos, José y Esther, con su marido Elías Ettedgui, bastante mayor que ella. Los “concuñados Elías” decidieron entonces vivir juntos con los cinco niños para que se educaran bajo el mismo techo y se mudaron todos a Caracas en 1937.
Estrella también se mudó a Caracas, pero no convivió formalmente con Isaías Medina Angarita. Él no tenía bienes de fortuna y se fue a vivir con su familia en El Paraíso. A ella la instaló en una discreta vivienda muy cerca de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en el sector de La Hoyada. Allí la visitaba con discreción, usualmente de 5 a 8 pm.
En esa casa nacieron sus dos hijos, el primero en 1938, Isaías Enrique Medina Serfaty. Mientras tanto, en Europa, Adolf Hitler se anexaba a Austria sin disparar un tiro.
Los barcos de la esperanza rumbo al Caribe
La mayoría de los austriacos recibió con entusiasmo la anexión al Reich el 12 de marzo de 1938. No es por casualidad que, años después, más del 50 % de los comandantes y personal de los campos de exterminio eran austriacos.
Las leyes de Nuremberg que despojaban a los judíos de la ciudadanía, y les prohibían matrimonios mixtos, derechos civiles, el ejercicio de sus profesiones y de cualquier transacción comercial, entró en vigor en Austria el mismo día del “Anschluss” de 1938. En Viena, multitudes espontáneas se volcaron a las calles de los barrios judíos arrastrando a sus habitantes fuera de sus hogares obligándolos a fregar las aceras mientras eran humillados y vejados por sus propios vecinos.
Desde 1933 el régimen nazi promovía la emigración forzada de los judíos mediante la violencia, pogromos y confiscaciones. Podían salir, con muchas condiciones, pero casi nadie los quería recibir. En 1938 en Evian, Francia, 32 países participaron en una conferencia para discutir la acogida de refugiados judíos provenientes de la Alemania nazi y Austria. Una por una las 32 naciones manifestaron su simpatía pero ninguna, salvo República Dominicana, los quiso recibir. Venezuela, presente en el evento, expresó solidaridad humanitaria, y también dejó claro, que sólo aceptaría judíos ¡trabajadores agrícolas! O sea, prácticamente ninguno.
En Viena muchos judíos pensaron en escapar y, tras la “Noche de los Cristales Rotos” de noviembre de 1938, la huida se convirtió en una emergencia. A comienzos de enero de 1939, un grupo de 86 judíos logró comprar desesperadamente los últimos cupos, a cambio de 280 dólares (unas 60 libras de la época), en un barco de recreo, el SS Caribia de la Hamburg-Amerika Linie, que realizaba un crucero por el Caribe. Los pasajes incluían el derecho de entrada (visa) en Trinidad. El barco llevaba 350 pasajeros en total.
Un día lunes un tren los llevó de Viena a Hamburgo en 12 horas, tensas además por las requisas de los oficiales nazis durante el trayecto. Llegaron directamente al muelle de la Hamburg-Amerika Linie. Las autoridades querían que abandonaran Alemania lo antes posible.
Después de un control de documentos y equipaje, en el que terminaron de confiscar cualquier objeto de valor que aún les quedaba, subieron a bordo. El martes 14 de enero de 1939 soltaron amarras en un viaje sin retorno…
Ante la sospecha de que pudieran ser rechazados, las familias organizaron en el barco un pequeño comité a cargo de Juan Plaut y Heinz Kern, que recogió dinero para enviar radiogramas a todos los gobiernos de la región solicitando asilo, desde el presidente Franklin D. Roosevelt hasta la reina Wilhemina de Holanda. Y ninguno los aceptó.
El 29 de enero llegaron a las costas de Trinidad, y ese mismo día les notificaron que sus permisos de entrada quedaban sin efecto. Sus temores se hicieron realidad, tendrían que regresar a Europa.
El capitán del SS Caribia, Anton Witt, que simpatizaba con la causa de los refugiados, decidió no obedecer la orden de regresar a Alemania. Ante la negativa de los países caribeños de recibirlos, y como último recurso, y por su cercanía geográfica, puso rumbo a Venezuela.
El 2 de febrero llegaron al puerto de La Guaira en donde los esperaban miembros de la comunidad judía local que estaban avisados de la situación. Y a pesar de las gestiones, el gobierno nacional no respondió a la petición y no permitió el desembarco de los refugiados. Al siguiente día partieron hacia Puerto Cabello. El “comité” solicitó ayuda a organizaciones internacionales. La noticia ya se extendía por todo el país.
El 3 de febrero, ante la falta de respuesta del gobierno y por la premura de la compañía naviera, y ante la mirada atónita de la gente congregada en el puerto, el SS Caribia abandonó las costas venezolanas hacia Europa. El anuncio sembró la desesperación entre los pasajeros judíos, y algunos amenazaron con lanzarse al mar antes que regresar a Alemania.
Aunque no existe un registro histórico que lo pruebe, circula en memorias familiares y crónicas posteriores, que hubo una diligencia que resultó clave. Desde Caracas, y gracias a su “cercanía” con el coronel Isaías Medina Angarita, entonces ministro de Guerra y Marina, Estrella Serfaty logró hacer llegar en el último minuto, el drama de los refugiados hasta el entorno del presidente Eleazar López Contreras, a través de su esposa y buena amiga, María Teresa Núñez de López Contreras.
Una gestión discreta que en aquellos días de 1939 podía sellar el destino de un barco entero.
Ya en camino de regreso, a la altura de Curazao, cuando todo parecía perdido, el sol cambió de orientación. El SS Caribia dio una “U” en alta mar y regresaba a Puerto Cabello. Había recibido un radiograma con la instrucción de “permitir el desembarco de los pasajeros por razones estrictamente humanitarias, contraviniendo las disposiciones migratorias vigentes debido a la situación de fuerza mayor”.
Llegaron el mismo 3 de febrero cerca de la medianoche. A falta de luces suficientes en el puerto, todo el pueblo encendió las bombillas de sus casas, los camiones en el puerto y en las carreteras aledañas apuntaron sus luces largas hacia el barco. Una muchedumbre les dio la bienvenida con aplausos, abrazos, frutas y comida, dando una lección de calidad humana y demostrando el verdadero talante del venezolano común.
Casi un mes más tarde, el 27 de febrero, llegó a La Guaira el SS Koenigstein, procedente de Hamburgo. Era un barco más pequeño pero esta vez llevaba 165 judíos a bordo. Su travesía había sido similar a la del Caribia.
Con visas de entrada en Barbados, se les negó el desembarco. Siguieron hacia la Guayana Inglesa y luego a Trinidad, sin poder siquiera atracar en el puerto. Allí se enteraron de las peripecias del Caribia.
Natalio Glijansky, León Kohn y Abraham Benacerraf, líderes de la comunidad judía de Caracas, los esperaban en el puerto de La Guaira, tras una serie de diligencias interminables en Miraflores para asegurar su ingreso. Además de satisfacer las garantías y fianzas exigidas por el gobierno, las gestiones humanitarias iniciadas desde el Caribia facilitaron el proceso y finalmente se logró la concesión de los permisos. Después de varios días de espera, los refugiados pudieron desembarcar.
Epílogo
El 29 de junio de 1940 nació Teresa, la segunda hija de Estrella Serfaty con Medina Angarita. El 5 de julio de ese mismo año, Medina fue ascendido a general de brigada.
En 1941 concluía el gobierno de “transición” de Eleazar López Contreras. La constitución, reformada durante su periodo, no permitía la reelección inmediata. El 28 de abril, el Congreso, mediante una elección indirecta, eligió al entonces ministro de Guerra y Marina, el general Isaías Medina Angarita, como nuevo presidente de la República.
El 30 de abril, dos días después de su elección por el Congreso, en una ceremonia íntima celebrada en Los Chorros (Caracas), Isaías Medina Angarita se casó, no con Estrella, sino con Irma Felizola, originaria de Zaraza, hija de un prominente ganadero italiano. López Contreras fue el padrino de la boda.
Muchos pensaron que Medina no se casó con Estrella porque era judía y la primera dama debía ser representativa de la sociedad venezolana mayoritariamente católica. Pero no fue así. Irma, después del divorcio de su primer matrimonio se fue a vivir a Nueva York en 1938. Isaías Medina la conoció en una visita oficial a Washington y Nueva York siendo ministro de Guerra en febrero de 1940 y como dicen por ahí “quedó prendado” …
Medina tuvo cuatro hijos con Irma Felizola, y también relaciones durante su presidencia con un par de importantes modelos de la época, una de las cuales se suicidó por celos. El escándalo deterioró su imagen de hombre familiar.
¿”Machismo criollo” impune por el poder político? La sociedad, como casi siempre, castigó con mayor dureza a las mujeres que a los hombres (este caso lo dejó a juicio del lector). Y, sin embargo, Isaías Medina Angarita fue un presidente querido y respetado por su apertura política y por la modernización institucional del país. Rompió relaciones con la Alemania nazi y se alineó con los Estados Unidos como seguro proveedor de petróleo durante la Segunda Guerra Mundial. Pero un grupo de jóvenes militares y políticos liderados por Marcos Pérez Jiménez y Rómulo Betancourt, apurados por una reforma que permitiese la elección presidencial directa, universal y secreta, lo desalojó del poder el 18 de octubre de 1945.
Estrella se refugió en México, donde se casó con un venezolano y tuvo otra hija (seis en total). En febrero de 1952 viajó a Nueva York en medio de una difícil situación económica, para finiquitar su solicitud legal de manutención de sus dos hijos con Medina Angarita quien se encontraba exiliado en esa ciudad. Medina, aparentemente, asumió sus responsabilidades.
Meses más tarde sufrió un accidente cerebovascular que lo dejó hemipléjico del lado izquierdo. Debido a su delicado estado de salud, se le permitió regresar a Caracas. El 15 de septiembre de 1953 murió a consecuencia de la ruptura de un aneurisma de la aorta abdominal. Tenía 56 años. En junio del 2016 su tumba fue profanada y saqueada por delincuentes comunes en el Cementerio General del Sur.
No existen registros biográficos públicos de Estrella Serfaty. Se sabe que vivió la mayor parte de su vida adulta en Caracas, donde falleció a finales de la década de los ochenta. El resto permanece en la memoria de quienes la conocieron …
Los 251 refugiados judíos que desembarcaron de los barcos Caribia y Koenigstein fueron acogidos por las comunidades de Valencia y Caracas, y en poco tiempo obtuvieron la ciudadanía venezolana.
El 1.º de septiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial, y a partir de 1941 el régimen nazi comenzó a implementar la llamada “solución final” contra los judíos de Europa. Aunque muchos pensaban que su estancia en Venezuela sería temporal, cuando las cartas de sus familiares dejaron de llegar, la realidad les explotó en la cara.
Entre 1935 y 1950 llegaron a Venezuela alrededor de 6.000 judíos huyendo de Europa y del norte de África. Muchos la abrazaron como su nueva patria, uno de los pocos países que ofreció refugio en medio de una política global hostil a la inmigración judía. Se integraron con rapidez y contribuyeron al progreso en la industria, la construcción, el comercio, arte, ciencia y educación.
Dos ejemplos y sin salir del marco de esta historia: Abraham Benacerraf, padre de Baruj Benacerraf, el único venezolano galardonado con el Premio Nobel de Medicina (1980), e Isaac Chocrón, hijo de nuestra protagonista Estrella, para muchos, el dramaturgo más importante de la Venezuela contemporánea ¿o alguien lo duda?
Estrella Serfaty intentó acercarse a sus hijos Chocrón en varias ocasiones a lo largo de su vida, pero el ambiente hostil generado en su familia por las circunstancias de su partida se lo impidió. En la última obra teatral de Isaac Chocrón, “Tap Dance”, dramatización de su vida íntima marcada por el conflicto del abandono materno durante su infancia, los muertos de su familia regresan a un limbo de la memoria y son “rehumanizados”, entre ellos Estrella como personaje central. En la obra se les hace justicia y se apaciguan en un intento de reconciliación simbólica…
Un Purim en Persia y otro en el Caribe …
Al igual que en el relato bíblico de Ester con la población de los judíos en el Imperio persa, la amenaza sobre los refugiados de los barcos Caribia y Koenigstein era real y el destino final estaba sellado. Dos mujeres, Ester en Susa y Estrella en Caracas, con siglos de distancia, tuvieron el mismo gesto solidario, acercarse al poder para torcer el destino de los suyos.
Alberto Salinas
Escritor y Cirujano en libre retiro
Miami, 19 de marzo del 2026
PD: “Los barcos de la esperanza” el excelente documental de Jonathan Jakubowicz, narra a través de los testimonios de sus protagonistas reales, la historia de los dos barcos alemanes que finalmente ingresaron al territorio de Venezuela. Hirsch, Fischbach, Hammer, Weisinger, Sensel, Zinn, Kern, Plaut, Kobler, Gratzer y tantos más, estaban entre los desembarcados. Está disponible en YouTube: https://youtu.be/xVJYLVBZPNI?si=ESDnG1NwPNBR4iW_
La celebración de Purim del año 1939 coincidió con el 4 de marzo, 5 días después del desembarco del segundo barco.
No sorprende que de la vida personal de Isaías Medina Angarita muy poco o casi nada se ha escrito. ¿Será que los héroes de una nación no son de carne y hueso?
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