El verdadero creyente
El verdadero creyente también va al estadio … Del infarto de un “hincha” a la movilización de las masas Es un domingo. Son las cinco de la tarde y se juega la final de un mundial de fútbol. Un hombre de 58 años, obeso, fumador, con varias cervezas encima y vestido con la camiseta de su selección, sigue el partido frente al televisor. El marcador está 1 a 1. En el minuto 89, el delantero de su país marca el gol del desempate. Corre hacia la tribuna dándose golpes de pecho con fuerza. Sus compañeros se abalanzan sobre él en una celebración desenfrenada. Repentinamente, el hombre frente al televisor también se lleva las manos al pecho. Pero no para celebrar, sino por un dolor retroesternal opresivo severo que lo obliga a inclinarse hacia delante. Palidece y suda profusamente. Su esposa llama a una ambulancia. A los pocos minutos se ponen en marcha hacia el hospital. En el camino los carros con las banderas de los países que juegan la final, ondeand...