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  Las redes sociales, los médicos y el poder judicial Soy de la generación que engrandecía su consulta gracias a la buena reputación que facilitaba las referencias de colegas médicos y, sobre todo, al “boca a boca” entre pacientes operados. La misma que pensaba que un caso malo pesa más que mil casos buenos. Practiqué mi primera gastroplastia vertical en el año 1985, mi primer bypass gástrico en 1990 y el primero por laparoscopia en el 2001. Tuve tropiezos en todas las etapas. Al principio, durante los tiempos de la cirugía gástrica restrictiva, algo totalmente desconocido en la comunidad, prácticamente uno de cada dos pacientes complicados ponía una denuncia en una fiscalía. No aceptaban complicaciones perfectamente previsibles porque “entraban caminando con apenas unos kilos de más” … Afortunadamente, en esos primeros 400 casos tuvimos solo 5 complicaciones mayores y dos demandas. Hubo algunos escándalos por casos esporádicos en el interior del país que, sin relación causal, ta...

El fantasma de 1898

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El fantasma de 1898 vuelve a rondar por Cuba   La historia de Cuba es muy conocida de Fidel para acá. Pero la previa no tanto.   Mi padre migró desde Turquía a La Habana, a los catorce años, en 1927 y mi madre con veinte años, desde Ucrania, huyendo de Europa en vísperas de guerra, en 1939. Por cierto, ella arribó al puerto de La Habana en el barco previo al St. Louis, que escribió una página vergonzosa en la historia de Cuba al impedirse el desembarco de 937 refugiados judíos provenientes de Hamburgo. El barco tuvo que regresar a Europa y 254 de sus pasajeros terminaron asesinados en el Holocausto. Mis padres se conocieron en La Habana y se casaron en 1942 en el Registro Civil de La Habana Vieja muy cerca de La Bodeguita del Medio, el mismo año en que la abrieron.   Para 1950, Venezuela, de acuerdo con su Producto Interno Bruto por habitante, era el cuarto país más rico del planeta, dos veces más que Chile, cuatro veces más que Japón, diecisiete veces más que China ...

La trampa del papelito

  La trampa del papelito   “Diviértase y sonría con la Feria de la Alegría” …   Recuerdo nuestras clases magistrales de ciencias básicas, hace 57 años, en el auditorio de nuestra escuela de medicina, en la plaza San Lorenzo. Éramos más de cien alumnos para apenas cien asientos agrupados en filas escalonadas. Abajo, en los primeros puestos, se sentaban los alumnos más aplicados. A medida que se subía, el desorden aumentaba. Los peor comportados ocupaban los puestos de arriba (yo me sentaba por ahí). Y qué decir de los que llegaban tarde y se quedaban parados en la entrada porque no encontraban dónde sentarse. Esos que, mientras esperábamos al profesor, apagaban las luces para generar caos… Recuerdo particularmente un papelito doblado que despachaban desde aquellas últimas filas en plena clase. Decía: “Demuestra con una sonrisa que eres marico” El papelito lo pasábamos discretamente de mano en mano. Desde los últimos puestos se dominaba todo el panorama. Quienes lo ...