Dos fotos, dos reyes …
Dos fotos, dos reyes… Sancho I “el Craso”, por su exagerada gordura. No es un un cuadro histórico verdadero, porque no existen imágenes reales de Sancho. Se trata de una recreación digital generada por la inteligencia artificial, inspirada en retratos de reyes europeos de los siglos XVI al XVIII. Es una imagen de medio cuerpo que ocupa mucho espacio, una figura que no parece poder “moverse” dentro del encuadre. El rostro es redondeado, lleva solo un bigote espeso, que resalta el resto de la cara. Los ojos son relativamente pequeños, las mejillas abultadas, la piel lisa y enrojecida ¿por calor? ¿por exceso?. La mano, con sus dedos gordos, luce irreverente, no hace nada, solo le sirve para comer. Viste ropas gruesas de terciopelo y telas acolchadas, en colores neutros y dorados apagados para demostrar opulencia, y que, además, lo hacen parecer aún más “craso”, más voluminoso. Lleva sobre el pecho una banda con medallones y piedras oscuras que luce “pesada” y...