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La suerte

  La suerte está echada… y normalmente cae del lado equivocado (Minicrónica mayamera)   Está claro que mi grupo de amigos contemporáneos, todos septuagenarios, en general sufre, y me incluyo, de los típicos achaques de nuestra edad, diabetes, hipertensión, columna, gordura, apnea del sueño y etc. No incluyo la “cognición” porque, modestia aparte, en ese aspecto estamos relativamente bien.    En mi última minicrónica expresé mi preocupación por el posible “delirio” de algunos, después de una discusión acalorada sobre maldiciones, milagros y el mal de ojo. ¡Porque algunos de ellos creen fervientemente en eso! Después de una argumentación que me llevó hasta el “Génesis” de la Biblia, concluí que no había evidencias de ninguna “demencia”. Son sus creencias heredadas de tradiciones milenarias. Y hay que respetarlas. Nada más.   Desde entonces no han ocurrido grandes novedades, aunque las reuniones de los miércoles en el botiquín de siempre, a veces se conviert...

Aunque la mente lo niegue

  Aunque la mente lo niegue, el cuerpo siempre grita… El hospital de Los Magallanes de Catia tuvo dos inauguraciones, una primera, casi simbólica, con fines propagandísticos, en 1973, cuando la obra aún no estaba totalmente terminada, y otra, la verdadera, en 1975. Yo me incorporé como médico interno rotatorio en el segundo lote, en agosto de 1976. A diferencia del Hospital Vargas de Caracas, donde cursé mis pasantías clínicas como estudiante de medicina, en Los Magallanes me encontré con un hospital nuevo y moderno, con 400 camas de hospitalización, amplias áreas de estacionamiento, telefonía interna, personal joven, servicios de obstetricia, pediatría, medicina interna  y cirugía, que comenzaban prácticamente desde cero, y, sobre todo, libres de los vicios crónicos de los hospitales tradicionales del área metropolitana. El ambiente humano era cálido y acogedor. Me sentía parte de un proyecto que apenas empezaba… El servicio de emergencia ocupaba parte del ala oeste y tenía u...

La noble profesión

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Quirpa

  Quirpa Hace dos semanas cumplí cincuenta años de haberme graduado en la Escuela de Medicina “José María Vargas” de la Universidad Central de Venezuela. Desde la distancia, leo algunos testimonios en el chat de mis compañeros de clase, a quienes nunca olvido, y aquellos que tal vez sí, regresan a mi memoria gracias a la conmemoración de aquel 3 de octubre de 1975. Me transportan a mis años de estudio y a amigos fraternos, compinches de muchas aventuras. Me hice médico rural de San Casimiro recién terminadas las clases, en julio, antes de nuestra graduación, tan solo con el certificado de haber concluido la carrera. Había necesidades de servicio en el sur del estado Aragua, hoy tan mentado gracias a la cárcel de Tocorón, donde nació un “tren” que lleva su nombre. Durante el año siguiente, y puedo decirlo sin exagerar, uno de los mejores de mi vida, tuve experiencias inolvidables. Fueron levantamientos forenses de cadáveres, la atención de una epidemia de hepatitis, partos asistidos...

¿Superman o Super “Moisés”?

  ¿Superman o Super “Moisés”?           Su nombre original es Kal-El,  “voz de Dios” (ecos semíticos).  Sus padres, para salvarlo de la inminente destrucción de Krypton, lo colocaron de bebé, en una “cesta espacial” para mandarlo a la Tierra. Una familia norteamericana, lo recogió y lo adoptó. Tiene “superpoderes” por los rayos del “sol amarillo”. Trata de integrarse, pero no puede renunciar a su identidad única. Oculta su verdadera naturaleza bajo la apariencia de un personaje tímido, que quiere pasar desapercibido y que no se puede asimilar por completo. Tiene una vida doble y nunca deja de ser un “forastero”. Ostenta un destino manifiesto, de redentor, lucha contra los enemigos de la humanidad.  “Los judíos no han sobrevivido a pesar de la historia sino también gracias a una misión: preservar su fe, su identidad y una visión ética del mundo.  Ese destino manifiesto no es imperial ni expansionista sino moral y espiritual: dar test...