Mustafá biónico
Mustafá, Adrianne y el Cyborg
Recientemente haciendo “zapping” en mi tv me tropecé con un programa de concursos en NBC, The Wall. El concursante era Travis Mills, un sargento del US Army, retirado, sin piernas ni brazos después de pisar una granada en su tercer tour en Afganistán. Ahí estaba participando, alegre, con entusiasmo, junto a su joven esposa, padres e hijos, a mi modo de ver perfectamente rehabilitado. Una prótesis desde el medio del brazo izquierdo que le quedaba y una en cada pierna por debajo de sus rodillas. Se ganó, parado, dando brincos, y respondiendo preguntas triviales, 250 mil dólares que me imagino habrán ido a la fundación que lleva su nombre, para el auxilio de otros veteranos heridos de guerra. El tema me llama.
El 28 de julio del año 2007 científicos ingleses descubrieron en Egipto una momia de hace tres mil años con un dedo gordo de madera y cuero en su pie derecho. Una prótesis, la más antigua del mundo, hecha con gran maestría para poder caminar, no con fines estéticos. Ellos, los egipcios, fueron los pioneros de esta tecnología. Durante los siguientes dos mil quinientos años, hasta el comienzo del Renacimiento, la gran revolución fue la pata de palo y el gancho de hierro, el “Garfio”. Los barberos de la Edad Media, además de cortar cabellos, barbas y bigotes, también drenaban abscesos, extraían dientes y sobretodo practicaban amputaciones. No tenían estudios. La cirugía estaba divorciada de la medicina. Ambrosio Paré comenzó como barbero cirujano de la armada de Francisco I, Rey de Francia en 1536. Sirvió a cinco reyes durante su carrera militar de casi medio siglo. Es considerado el padre de la cirugía moderna. Diseñó entre muchas, la técnica de ligadura con hilo de los vasos sangrantes en los muñones de los amputados que hasta ese entonces se resolvía quemando las heridas con la punta de una vara de hierro hirviendo. Había que amputar rápido. Las hacían en menos de 5 minutos, algunos barberos hábiles con cuchillos y sierras bien afilados, en dos y medio máximo 3 minutos. No había anestesia, sólo el sopor producido por algún brebaje y/o alguna esponja en la nariz, con hierbas de opio, mandrágora, belladona, marihuana, acompañada siempre con una buena dosis de alcohol. Rudo. La mitad morían durante el procedimiento.
Recuerdo haber hecho durante mi entrenamiento para ser cirujano (último quinquenio de la década del 70 en el Hospital de Los Magallanes de Catia en Caracas) 4 ó 5 amputaciones supracondíleas (8 cms aprox por encima de la rodilla) siempre por gangrenas secundarias a enfermedades vasculares periféricas. Eran operaciones desagradables que se le asignaban a los residentes de los primeros años para que “hicieran mano”. La incisión sobre la piel, grasa subcutánea y músculos hasta el hueso se hacía oblícua para dejar más largo el colgajo posterior para que al cerrar, la herida quedara sobre el lado anterior del muñón para amortiguar sin dolor las prótesis, que igual, casi nunca “aparecían”. Cortar el fémur de alrededor de 4 cms de diámetro y 10 cms de circunferencia que puede soportar hasta media tonelada de peso, no es fácil. Usábamos una cinta de acero dentada y luego limábamos los bordes. Era desagradable entregar a la instrumentista la pieza resecada, pié, pierna y rodilla todo junto, para la biopsia respectiva. La cirugía nos tomaba un buen par de horas, nada que ver con los 5 minutos que demoraban los barberos...
Salvo alguna mano de “hierro” que pesaría una “tonelada” fabricada para algún caballero cruzado en el año de 1400, fue el mismo Ambrosio Paré el que diera el gran salto al inventar primero una prótesis de mano con dedos articulables de madera y cuero en 1536 y luego en 1545 una pata de palo que se podía flexionar, como si tuviera una rodilla, con un pie en una posición fija. Fue el primero en pensar en una rehabilitación funcional para los amputados. Durante los siguientes 500 años no hubo grandes cambios más allá de la mejoría en los materiales utilizados. El siglo XXI revolcó esta área y nos avisa que habrá resultados impensables en el futuro cercano. Tres historias conmovedoras y extraordinarias nos lo asoman.
Siria
“No sé con cuáles armas se luchará la Tercera Guerra Mundial, pero la cuarta será con palos y piedras” … Albert Einstein
Las causas más comunes de amputaciones hoy en día son médicas. Las enfermedades vasculares periféricas junto con la Diabetes son las primeras. Luego los traumatismos por accidentes o guerras, infecciones o congelación y tumores malignos. Depende también de lo que llaman por aquí el “timeline”. Durante los cuatro años de la Primera Guerra Mundial hubo 41 mil soldados británicos amputados, 67 mil del lado alemán y 4 mil estadounidenses. En ocasiones por la escasez de tiempo, los cirujanos las llegaron a hacer con guillotinas... También hay gente que nace sin alguna o hasta ninguna de sus extremidades.
El 17 de diciembre del 2010 a Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años, vendedor de frutas y verduras, que mantenía a su madre y hermanas, en las calles de Sidi Bouzid en Túnez, la policía le confiscó su carreta con mercancía por una supuesta falta de permisos laborales. Fue abofeteado y arrastrado por el piso, además. Ese mismo día presentó una queja en la municipalidad y no le hicieron caso, fue ignorado. Al salir gritó en la plaza “¡¿cómo esperan que me gane la vida?!”. Se roció una lata de pintura inflamable y se prendió fuego. No sobrevivió, pero el gobierno tampoco..Las protestas por su muerte conocidas luego como “La Primavera Árabe” se extendieron rápidamente por todo el norte de África hasta que llegaron a Siria en el año 2011, generando un conflicto armado que persiste hasta el día de hoy. Allí el gobierno de Bashar al-Assad apoyado por Rusia e Irán, y los múltiples grupos rebeldes locales con sus aliados internacionales, USA, Reino Unido, Francia, Turquía y Arabia Saudita entre otros, mantienen todavía una guerra civil. Idlib, una provincia al noroeste, fue el más importante bastión y es actualmente el único remanente de la oposición armada al gobierno sirio.
En el año 2014 Munzir El Nezzel de 30 años, visitaba un bazar en Idlib en el momento que una bomba estalló. Perdió su pierna derecha, bien por encima de la rodilla. Dos años más tarde su esposa Zeynep, de visita en Khan Shaykhun en la misma región, fue víctima de un ataque aéreo con gas Sarín. Estaba embarazada. A los pocos meses llegó al mundo Mustafá, el hijo de ambos, sin brazos ni piernas. Decidieron escapar del infierno y la pareja junto a Mustafá huyeron al campo de refugiados de Bab Al Hawa en Turquía cerca de la frontera con Siria. Tuvieron dos niñas más y malvivieron por tres años con un subsidio de la Medialuna Roja hasta que en enero del 2021 conocieron a Mehmet Aslam un veterinario turco dedicado a la fotografía...
Mehmet, de 33 años, se encontraba en el campo repartiendo ayudas a los refugiados sirios cuando los tropezó. Los visitó en su pequeña casa en la localidad de Reyhalln en Hatay. Allí escuchó su historia y les tomó fotos. Una de ellas, que él tituló “Dificultades de la vida”, se viralizó luego de que Angelina Jolie la compartiera en sus redes sociales.
La foto
En ella se ve un patio en un ambiente bucólico. En el lado izquierdo, la fachada lateral de un pequeño edificio de bloques grises, con una discreta antena ovalada de tv sobre una plataforma en la ventana del primer piso. A la derecha un pequeño muro con leña acumulada por delante, y por detrás un árbol seco, marchito. Completa el cerco en el medio de la foto, un depósito, herramientas dispersas y una baranda de madera con algún otro arbusto a la distancia. En el centro, Munzir vestido con un pantalón de mono deportivo y una franela (remera) con el logo de alguna institución educativa turca, con barba intermedia y escaso cabello, de perfil hacia el muro, apoyado sobre una muleta, con su pierna derecha faltante, está parado sobre su pierna izquierda calzado sin medias con una chola de goma. Mantiene en alto con ambos brazos, mirando con alegría, a su hijo Mustafá sin brazos ni piernas, precariamente vestido, de 5 años, que responde con una espléndida sonrisa que sin perder su capacidad de asombro ignora el futuro que le espera.
Aquí el link https://youtu.be/Z8AwBkRj4F0?si=E8EEmwwCbsyrYnAs
No, no me equivoqué, es Karolina, una hermosa niña ucraniana tocando un violín en las calles de alguna ciudad en Turquía. A ella se le antoja un destino distinto y mejor... y esta sí es la foto:
El impacto de la imagen que visibilizó las miserias de la guerra, el amor y la sonrisa a pesar de ellas, hizo que “Dificultades de la vida” le diera la vuelta al mundo. Ganó el primer premio del Siena International Photo Awards del año 2021. “En la guerra los que pierden tienen que dejar su casa y su país, pero esta familia además tuvo que dejar sus brazos y sus piernas” reflexionó el autor Mehmet Aslam… y los italianos adoptaron la causa.
Luca Venturi, el organizador del concurso, junto con Luigi De Mossi, el alcalde de Siena, ciudad de la Toscana, rival de Florencia, con una de las universidades más antiguas del mundo y un centro histórico “Patrimonio de la Humanidad” (estuve allí el año pasado), se lanzaron en una carrera para recaudar fondos para rescatar al pequeño Mustafá y su familia. Rehabilitarlos en el moderno y prestigioso Centro de Prótesis Vigorso de Budrio, en la Provincia de Bolonia, orgullo nacional, y proveerles de prótesis mioeléctricas (biónicas) “para su reintegración en el mundo del trabajo, familia y sociedad” era la meta. Se hizo un “GoFundMe” para recaudar 400 mil euros. Mientras tanto la embajada de Italia en Ankara y el Alto Comisionado de la ONU localizaron a la familia. En cada noticia sobre ellos daban cuenta de lo recaudado. 28 mil en las primeras. ¡La foto que hizo la diferencia !, 64 mil, y así. Italia se hizo cargo. Les dieron estatus de refugiados. Los trasladaron. El 20 de enero del 2021 aterrizaron en el aeropuerto de Fiuimicino de Roma. EI padre, “Baba” Munzir auxiliado en una silla de ruedas llevaba en su regazo a Mustafá y a una de sus hermanas, 100 mil euros. Los esperaban en Siena. Eran tiempos de COVID. Allí, a cargo de Cáritas pasaron su cuarentena. Finalmente llegaron a Budrio. El país ansiosamente quería ver la evolución de Mustafá. Cómo iría cambiando sus prótesis a medida que fuera creciendo. Avanzaban. Al año de su llegada contaban ya con un buen par de muletas y sillas de ruedas sofisticadas. ¡Y repentinamente, se fueron! Sí, se fueron. El 19 de abril de este año 2023, sin mediar ninguna explicación, Munzir El Nezzel, Mustafá y el resto de la familia viajaron a Alemania para no volver. No dejaron rastros, ninguna pista, ni en la prensa local de Bolonia, ni en Internet, ni en los buscadores de Inteligencia Artificial…
Boston
“Lo que no te mata te hace más fuerte” (versión abreviada) … Friedrich Nietzsche
El tercer lunes de abril de cada año, se celebra en USA el Día del Patriota y en Boston (no por casualidad) se corre desde 1897 el maratón más antiguo del mundo, por fuera de los Juegos Olímpicos de la Historia Moderna. El 15 de abril del 2013, lunes primaveral y soleado, día perfecto para correr un maratón de 42 kms, 26 mil participantes emocionados salieron a las 10:00 am del suburbio de Hopkinton por la ruta 135. Y medio millón de personas a las calles a celebrar. Iban hacia Wellesley, Newton, Brookline pasándole al lado al Fenway Park donde jugaban esa tarde los Medias Rojas contra los Blue Jays, luego tomaron Beacon Street para llegar a través de la Commonwealth Avenue a Boylston Street y dirigirse al final en Copley Place. A las 2:49 pm, a 5 horas de iniciada la carrera y 2 horas después de la llegada de los ganadores, estalló la primera bomba en Boylston casi enfrente de la meta. A los 14 segundos, 190 metros antes de la llegada, en la misma calle, se escuchó la segunda detonación. Fueron 2 bombas caseras hechas con un par de ollas de presión rellenas de metralla, perdigones, clavos, y rolineras para hacer más daño. Usaron fuegos artificiales como explosivos comprados en una tienda local. En un instante la calle se transformó en un escenario de guerra. En medio del humo y el caos, heridos yaciendo sobre charcos de sangre, algunos con sus extremidades mutiladas totalmente por la explosión y sus restos esparcidos sobre las aceras junto con sus bolsos y efectos personales, otros con sus miembros colgando de escasos tejidos musculares con los huesos remanentes expuestos con las heridas abiertas y chamuscadas. Pulmones estallados, quemaduras de más de 35 % de superficie corporal y algún ojo perdido entre tanta carnicería… En minutos los heridos fueron atendidos. Algunos resucitados en el medio de la calle. En menos de una hora todos fueron trasladados a los principales hospitales de la ciudad incluído el Children’s Hospital que recibió a 10 niños de entre 10 y 12 años de edad. Las noticias se esparcieron rápidamente por las redes sociales y medios masivos. En el Brigham, Massachusetts General, Boston Medical, Beth Israel, Tufts y San Elizabeth Medical Center atendieron a la gran mayoría. Los bancos de sangre estaban preparados. Los quirófanos equipados y listos. El personal médico y paramédico de guardia en los hospitales se quedó y el resto acudió voluntaria y masivamente a responder la emergencia. Todos sabían lo que tenían que hacer. Tres personas fallecieron en el acto por la proximidad. En total hubo 281 heridos, gente joven en su mayoría. En las guerras recientes en Afganistán e Irak, la mortalidad de este tipo de lesiones bajó de 25 al 10% y es considerado un logro. El Centro Nacional de Trauma de Israel reporta que los explosivos usados en actos terroristas son tres veces más mortíferos que aquellos usados en campos de batalla porque los agredidos siempre son población civil vulnerable. Sin embargo, aquí, todos los pacientes sobrevivieron. Pero 17 quedaron amputados. A mi hijo mayor que era residente senior de Cirugía en el Mass General, le tocó atender a uno de ellos...
Los terroristas fueron reconocidos por los vídeos de las cámaras de los locales comerciales adyacentes y localizados en Watertown en las afueras de Boston tras una intensa cacería de 4 días. Había rabia. Abatido uno en la persecución y el otro capturado, fueron plenamente identificados. Fue emotivo. Boston no se doblegaba ante el terrorismo. Los hermanos chechenos, Dzhokhar y Tamerlan Tsarnaev de 19 y 26 años de edad, migraron a USA en el 2002 desde Kirguistán en calidad de refugiados políticos. Construyeron las bombas siguiendo unas instrucciones publicadas online en “Inspire”, revista oficial de Al Qaeda. Dzhokhar, el que sobrevivió, fue juzgado y condenado a la pena capital, ratificada por la Corte Suprema de Justicia.
La bailarina de salón
El 15 de abril del 2013, Adrianne Haslet-Davis de 32 años de edad, estaba parada en Boylston Street muy cerca de la meta junto a su esposo Adam Davis, Capitán de la Fuerza Aérea recién llegado de un tour en Afganistán. Recuerda todo. La primera explosión, los gritos, el olor a humo. En medio del terror, tomada del brazo de su esposo, en los breves segundos que siguieron, tratando de decidir qué hacer, estalló la segunda bomba. Pero esta vez enfrente de ellos. La onda expansiva la impulsó hacia atrás y cayó al piso sobre su costado izquierdo, junto con Adam. De inmediato él le preguntó si estaba bien y ella le respondió que sí. Al rato, no recuerda si segundos, minutos o siglos, dijo “creo que me duele la pierna” … El dolor se intensificaba. Adam también herido, pero no tan gravemente, le levantó la pierna izquierda. El tobillo no existía, sólo colgaban las partes blandas de su pié sobre los huesos expuestos en el extremo inferior. Le aplicó con su cinturón un torniquete por debajo de la rodilla hasta que fueron rescatados y trasladados al Boston Medical Center. Al entrar en la emergencia, con lo que le quedaba de su pié envuelto en una cura, en medio del dolor y la desesperación, les pedía a los médicos que le salvaran la pierna porque ella era una bailarina de salón, “Ballroom Dancer”, ¡y profesional! La llevaron al quirófano y la operaron. Cuando despertó de la anestesia no tenía su pierna izquierda. Se la habían amputado por debajo de su rodilla, en la mitad. Se convirtió rápidamente en una de las figuras emblemáticas del movimiento “Boston Strong”.
El objetivo de la rehabilitación cuando se pierde una mano o un brazo es el “agarre”, cuando son extremidades inferiores es la “bipedestación” y caminar, “algo”. Las prótesis mecánicas, las mismas que existen desde los tiempos de Ambrosio Paré, son las más usadas y modernamente son dispositivos estáticos, de apoyo, hechos con materiales ligeros y duraderos (fibra de carbono, aluminio, titanio) con un encaje cómodo usualmente de silicona o polietileno, amortiguadores y articulaciones que permiten en el caso de una pierna, movimientos parecidos a los naturales. Pero esto no era suficiente para Adrianne.
Las prótesis biónicas tienen sensores que detectan las señales eléctricas que producen los músculos remanentes del muñón amputado. Captadas por microprocesadores activan motores electrónicos que facilitan movimientos complejos. Hugh Herr, un Ingeniero Biomédico y PhD en Biofísica, amputado en ambas piernas (luego contaré cómo las perdió), aunque no fue el primero, es considerado el gran pionero de la biónica. Es el fundador y director del Laboratorio de Biomecatrónica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y por supuesto, vive en Boston.
En un memorable TED Talk del 28 de marzo del 2014, Herr explica con mucha claridad cómo en las prótesis biónicas, tres interfases extremas, la mecánica que las une al cuerpo, la dinámica, la del movimiento como “carne y hueso”, y la eléctrica que las comunican con el sistema nervioso, se conjugan para lograr extremidades artificiales que restablecen la movilidad normal y a veces hasta con “ganancias” en comparación con el miembro biológico original. Herr me recuerda a Liam Neeson, además es histriónico, y un genio. Presentó el caso de Adrianne Haslet-Davis. La fue a visitar al Hospital de Rehabilitación Spaulding. Después de conocerla y en el camino de regreso a su casa, con cierta arrogancia y soberbia (y tiene con que) se dijo “soy un profesor de MIT y tengo recursos, hagámosle una prótesis biónica para que regrese a su vida normal”. Junto con cuatro científicos expertos en robótica y biomecánica convocaron bailarines (con sus extremidades biológicas, obvio) para estudiar los movimientos de la danza y las fuerzas que se aplican en la pista de baile e incorporaron toda esa data en la prótesis. Los terroristas sacaron a Adrianne de las pistas de baile en segundos pero en 200 días regresó. En ese TED Talk , Hugh Herr la introdujo en su primera perfomance desde el atentado. Salió bella y sonriente, vestida con una suerte de Maillot de manga larga y una falda corta, luciendo su estilizada pierna derecha y la izquierda con una prótesis biónica en el segmento distal, tobillo y pie incluídos. Bailó impecablemente con su compañero de siempre Christian Lightner, la canción “Ring my bell” de Enrique Iglesias. La emoción detuvo el baile, las lágrimas brotaron y en medio de la ovación se fundió en un abrazo con Hugh Herr. Salieron al estrado dos de los ingenieros que participaron en la investigación y luego todos juntos, “ciencia y arte”, hicieron una reverencia de agradecimiento ante el público presente. En abril del 2016 corrió el Maratón de Boston...

Propiocepción, la próxima frontera
“Si quieres ir rápido ve solo, si quieres ir lejos ve acompañado” … Proverbio africano
Hugh Herr nació el 25 de octubre de 1964 en Lancaster Pennsylvania, el menor de 5 hermanos de una familia “menonita” (Amish modernos) y desde niño fue un prodigioso alpinista y escalador de roca. A los 17 años ya era reconocido como uno de los mejores en USA. En enero de 1982, cerca de cumplir los 18 años, salió con un amigo a escalar una ruta congelada de alta dificultad en Mt Washington, New Hampshire. A su regreso fueron alcanzados por una tormenta de nieve que los desvió de su camino, y se perdieron... Luego de tres días de intensa búsqueda y tres noches a temperaturas de -30 grados centígrados, en donde uno de los rescatistas perdió la vida en una avalancha, los encontró por casualidad una joven gerente de una posada local que paseaba la zona sobre sus raquetas de nieve. El helicóptero, la extracción, todo sucedió muy rápido, y antes de que cayera la siguiente noche, fueron rescatados con vida. La congelación extrema produce gangrena. A las seis semanas a Jeff Batzer, el compañero de travesía, le amputaron la pierna izquierda por debajo de la rodilla, además de todos los dedos de su mano y pie derechos. Y a Herr, dos días después, las dos piernas, también por debajo de las rodillas. Le preguntó a su médico rehabilitador si alguna vez podría volver a una montaña, y él le respondió tajantemente, “imposible”, su mejor pronóstico era caminar con par de prótesis hechas con “yeso de París” y siempre con muletas. El futuro probó todo lo contrario. Al año de la cirugía regresó a escalar y comenzó a diseñar sus propias prótesis con variantes más apropiadas para el mundo “vertical”, largas con bases pequeñas y puntas de titanio, que le permitieron escalar más y mejor. Para 1990 ya había superado sus marcas de alpinismo previas al accidente y se convirtió en un atleta de élite a la par de deportistas sin ninguna discapacidad. La animadversión contra los médicos que le informaron que no había “más allá” en la tecnología de la rehabilitación y la muerte de uno de sus propios rescatistas, lo dejaron marcado. Si con recursos “caseros” logró recuperar y mejorar sus habilidades previas ¿qué no sería capaz de hacer si entrara en el mundo de la Ingeniería?
Herr en 1990 obtuvo una Licenciatura en Física en Millersville University, en 1993 una Maestría en Ingeniería Mecánica en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y luego un Doctorado en Biofísica en Harvard University en 1997. Es actualmente cofundador y director del Laboratorio de “Biomechatronics” en MIT. Tiene cientos de publicaciones científicas, ha ganado múltiples premios incluyendo el “Princesa de Asturias” e importantísimo, ¡tiene alrededor de 100 patentes! Nada mal.
La barbarie del Maratón de Boston en 2013 lo hizo pensar no sólo en la rehabilitación de los heridos sino inclusive en mejorar la función corporal, tal como le pasó a él. Para eso había que dejar atrás la clásica amputación. Las mismas de Ambrosio Paré o como las que me tocaron hacer a finales de la década del 70. Se necesitaba una amputación “diferente”, una que recuperara la “propiocepción” del miembro perdido.
La “propiocepción” nos permite saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo y esa función está alojada en nuestro cerebro. Por eso podemos tocar nuestra nariz con los ojos cerrados y caminar sin ver los movimientos de los pies, por ejemplo. Esas señales llegan al cerebro a través de nervios periféricos, esos que quedan cortados en las amputaciones. Cuando Hugh escala una roca tiene que mirar en dónde apoya la punta de titanio de su pie artificial porque no lo percibe, no lo siente, le falta la “propiocepción”.
Para flexionar un pie se contraen los músculos anteriores de la pierna y se relajan los posteriores y al revés para extenderla. Cuando esto ocurre se activan los “propioceptores” que están en los músculos y tendones, y mandan señales al cerebro a través del sistema nervioso periférico. El movimiento nos procura la sensación espacial exacta de la posición de nuestras extremidades en “real time”. Es la “propiocepción”, esencial para movernos naturalmente. Hugh Herr pensó que, reconectando esos cables sueltos de los amputados, nervios motores de músculos antagónicos, de los que flexionan la pierna con los que la extienden, se podría recuperar la “propiocepción”. No sabía si eso era posible. Se asoció con el doctor Matthew Carty, cirujano plástico del Brigham Hospital, experto en microcirugía. Vinieron los experimentos en animales, las disecciones en cadáveres y apareció el primer paciente.
Jim Ewing, viejo compañero de aventuras de Herr, sufrió politraumatismos al caer de 15 metros de altura durante una escalada en diciembre del 2014. Sobrevivió, pero las fracturas múltiples del tobillo y pie izquierdo, con necrosis ósea, lo dejaron con un dolor, severo e insoportable, con la movilización. Una fusión para fijar el tobillo era una opción, pero perdería movilidad. La otra, una amputación del pie. Pero con la ayuda de su amigo podría recuperarse totalmente e incluso, quedar mejor que antes del accidente. El 21 de noviembre del 2016 Ewing fue operado. Le practicaron una amputación distal de su pierna izquierda. Los tendones de los músculos flexores con sus nervios cortados fueron conectados a sus antagónicos, los extensores. En menos de un año se diseñaron sensores y microprocesadores para colocarlos sobre el muñón y una prótesis biónica. Se logró una “integración sin costuras entre la fisiología del cuerpo humano y la electromecánica”. En la primera prueba movió el pie artificial con sólo pensarlo, en la dirección que él quería. ¡Sentía la pierna artificial como parte de su cuerpo! No sé para el público lego, pero para mí como médico, eso me parece increíble. Al siguiente año regresó a escalar, como siempre.
Para el año 2022 se habían practicado en el Brigham Hospital más de 30 “amputaciones de Ewing” y similares por encima de la rodilla y por encima o debajo del codo. En todos se recuperó la “propiocepción”, y al mismo nivel que el de una persona con sus extremidades intactas…
Ah y el Cyborg ? Se define como un ser humano que tiene implantado en su cuerpo partes artificiales, desde un marcapaso cardíaco hasta una prótesis biónica. Los “Jim Ewing” son cyborgs que podrán correr más rápido, saltar más alto, hacer cosas inimaginables en un futuro cercano.
Los cirujanos estamos acostumbrados a ser los protagonistas en todo, pero aquí fuimos auxiliares del creador, “el muchacho de la película” fue Hugh Herr. Tras estos avances, artículos, entrevistas, portadas documentales y etc., se convirtió en un “celebrity”. En agosto del 2018 en Mt Washington, New Hampshire, en un acto público, descubrió una placa en honor a Albert Dow, el rescatista que perdió la vida tratando de salvarlo a él y su amigo de aquel trágico accidente de 1982.
Notas al margen
La evolución del dedo gordo de la egipcia hasta la prótesis de Ewing es igual a la evolución de la humanidad. El Neandertal y el Homo moderno hace 50 mil años vivían 25 años. Para el año 1900 la expectativa de vida era de 50 años y para finales del siglo XX llegamos a 75 años. Añadimos en los últimos 100 años, 25 años de sobrevida, lo mismo que logramos en los 50 ó 100 milenios previos. Parafraseando a Yuval Harari, si un campesino se quedara dormido en el año mil y se despertara en el 1500 se sentiría más o menos como en casa. Si a Ambrosio Paré le pasará igual y despertara hoy, otro sería el cuento. Hemos cambiado. Hoy hay más suicidios en la Tierra que asesinatos. Más muertos por obesidad que por hambre. Hemos aprendido a controlar la evolución del Homo con ingeniería genética, a desaparecer enfermedades hereditarias y a “editar” nuestra descendencia. Seremos capaces de fabricar en laboratorios prótesis biológicas a partir de nuestro ADN, con tecnología 3D, en un futuro no muy lejano.
Harari, en su libro “Homo Deus”, especula sobre los riesgos del dominio de los algoritmos y la Inteligencia Artificial sobre el libre albedrío de los seres humanos. El tema está de moda. Y llega más allá hablando de interfases cerebro-computadora para mejorar nuestras capacidades cognitivas. Ese Cyborg está por verse.
Las guerras han contribuido con el desarrollo de nuevas tecnologías médicas, “la destrucción creativa”. El caso de Adrianne Haslet-Davis es una prueba de ello. No es casualidad que Israel, Alemania y USA, países expuestos a conflictos bélicos y al terrorismo, sean los más avanzados en el campo de la rehabilitación física.
Hay alrededor de 30 millones de personas con amputaciones en el mundo. El número se incrementa por las guerras, accidentes de tráfico y la Diábetes. Las prótesis biónicas más sofisticadas son cada día más demandadas. Sus precios oscilan entre 20 y 80 mil dólares. Se estima un mercado global de 1,5 billones de dólares para el año 2030. Su masificación está por verse. Las coberturas de las compañías de seguros varían dependiendo de cada país. Son más frecuentes, pero siempre con dilemas éticos ¿por qué una biónica si con una mecánica también te “parapeteas”? En algunos estados de USA logran lo imposible, dividir lo único indivisible, la individualidad del ser humano, ¡pagan sólo una pierna!
Boston es la meca de la medicina. El trato humano, su eficiencia y avances en tecnología lo demuestran. Se pusieron en evidencia después del atentado del Maratón. La respuesta médica de la ciudad fue impecable. Pero no puedo decir lo mismo de la parte policial. Tamerlane Tsarnaev fue reportado como terrorista al FBI por los servicios de inteligencia rusos el año anterior, lo investigaron y cerraron el caso. Lo sacaron del radar. La persecución policial, una vez “reconocidos e identificados por el público”, fue aparatosa por no decir caótica. ¡El primer encuentro con los terroristas al cuarto día fue por casualidad, hubo intercambio de disparos y hasta de una bomba y aun así la policía no sabía que estaban lidiando con los autores del atentado! Tamerlane murió atropellado por su propio hermano que intentantaba escapar. Al siguiente día un vecino de Watertown reportó a una persona escondida en su bote estacionado en su casa. Se corrió la voz y vinieron todos los policías. Los que debían y los que no. Casi que todos y aunque trataron fue imposible impedirlo. Hubo más de 200 disparos. Pero de un solo lado. El sospechoso no echó ni un solo tiro. La lancha recibió más de 100 impactos de bala y otros tantos en las casas vecinas. Por suerte no hubo heridos por ese fuego “amigo”. ¡Un desastre! El sospechoso, Dzhokhar Tsarnaev, sobrevivió. Todo está muy bien documentado en “AMERICAN MANHUNT, The Boston Marathon Bombing” en Netflix.
El Syria Justice and Accountability Centre (SJAC), organización para los derechos humanos en Siria, ha documentado el “legado tóxico” del armamento químico probadamente usado en su país durante la guerra civil actual. El gobierno de Bashar al-Assad además de muertos ha dejado huellas indelebles. Aunque la causalidad no está totalmente demostrada llama mucho la atención el incremento de malformaciones congénitas en niños sirios nacidos en centros médicos turcos. El gas Sarín produjo efectos devastadores en Vietnam y Corea. En Suráfrica las mujeres intoxicadas con plaguicidas que contienen organofosforados (igual que el Sarín) tienen 7 veces más posibilidades de tener hijos con defectos congénitos cardiovasculares, músculoesqueléticos y del Sistema Nervioso Central. El tratado de la Convención sobre Armas Químicas que prohíbe la producción, el almacenamiento y su uso, fue firmado en 1997 por 193 países incluído Rusia y Siria, que son los únicos que no lo cumplen.
De Mustafá no supe más. Después de la acogida de los italianos deben haber tenido buenas razones para irse a Alemania. ¿Quién sabe? “Shhhhht happens”. Su foto, además de visibilizar las miserias de la guerra, resaltó la importancia de una buena rehabilitación. Adrianne se separó del marido y sigue bailando. Fundó un grupo, “Sister Legs”, que recauda fondos y hace lobby por la comunidad de amputados en USA. Karolina es actualmente una muy bella joven adulta, sigue tocando violín, pero en las calles de Santa Mónica, California. No estoy nada preocupado por ella…
“Los Juegos Olímpicos producen héroes. A los Paraolimpicos van héroes” ... Lo leí por ahí
No todos lo son. Oscar Pistorius el “Blade Runner”, que corre con dos prótesis de fibra de carbono por nacer sin el Peroné, amputado de ambas piernas, héroe nacional de su país, campeón paralímpico en 200 y 100 metros planos y que hizo parte del equipo regular de Suráfrica para las Olimpiadas de Londres en 2012, está preso por asesinar a su novia…y bien preso.
Durante las semanas que me tomó escribir esta nota, un ex soldado de Nepal, doblemente amputado por encima de sus rodillas escaló la cima del Everest. Un tetrapléjico por un accidente hace 12 años, con una sección medular, paralizado de brazos y piernas, en Suiza, logró pararse y caminar con un exoesqueleto conectado a través de una interfaz a su cerebro. Y en Venezuela en donde para un amputado “llano” es un lujo una muleta y/o una silla de ruedas convencional, se fue la luz en el Aeropuerto de Maiquetía y las plantas de emergencia no funcionaron. Y me pregunto, ¿cómo habrán subido al piso de inmigración los hasta a veces 25 ó más pasajeros discapacitados???
Hace 15 ó 16 años me tocó operar en Caracas, un paciente sin brazos ni piernas producto de una enfermedad congénita llamada Artrogriposis. Es la ausencia de desarrollo muscular y tendinoso de las extremidades. Cuatro “ovillos” pegados al tronco con su cabeza e intelecto perfectamente normales. Producía “aprensión”. Estaba muy gordo y quería más calidad de vida. Le practicamos un bypass gástrico. Salió muy bien, perdió peso y mejoró mucho su pobre movilidad. La familia, pudiente, se mudó a USA en busca de una buena rehabilitación. La última vez que supe de él estaba muy bien viviendo en Miami.
Alberto Salinas, Cirujano en libre retiro
En Miami, 14 de julio del 2023
A Morris, por la concatenación y el “timeline” ...
PD: New bionics let us run, climb and dance / Hugh Herr https://youtu.be/CDsNZJTWw0w , dura 19 minutos. 16 millones de visitas.

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